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Comunicar con presencia

Armonizando nuestra voz y emociones

Mi intención en la clase ha sido hacerte consciente del poder y gran herramienta que tienes con tu voz y tu lenguaje.

Mediante los sonidos de las palabras puedes tomar consciencia de tendencias de tu personalidad, puedes modificar tu estado de ánimo y el de las personas que te rodean… Pon en práctica los ejercicios y notarás una mayor conexión contigo mismo y más alineación entre tu verdad y lo que expresas al mundo.

Nuestro lenguaje tiene un impacto muy profundo sobre los niños. 

La manera en la que te expresas, cómo utilizas las palabras, las emociones que acompañan tu discurso… todo lo que rodea tu lenguaje puede ayudar a los niños a serenarse, mejorar su autoestima y su propio lenguaje. O por el contrario podría originar problemas, confusión o nerviosismo. 

Tomar conciencia de nuestro lenguaje es un ejercicio que nos lleva a ser capaces de usarlo como una herramienta muy potente y siempre a nuestro alcance.  Te propongo que te vayas haciendo consciente de diversas áreas de tu comunicación oral.

Cuida tus palabras

  • Dirígete a los niños con frases simples, cortas y concretas. Y que, a su vez, contengan un lenguaje rico, correcto y con frases gramaticalmente completas. 
  • Habla en positivo, de manera propositiva, en vez de hacer hincapié en lo que no deben hacer. 
  • Describe con claridad lo que sí esperas de ellos. Por ejemplo: en vez de decir, “No te muevas”, describe lo que esperas de ellos diciendo, “Estamos con los pies bien pegados al suelo”. 
  • Expresa tu mensaje con claridad, sin rodeos o excesivos ritualismos (muchos “Por favor” por ejemplo). Hablar claro no es dañino ni brusco, todo lo contrario, siempre y cuando seas impecable en el cuidado de las emociones que acompañan tus palabras.

Cuida tu articulación

  • Habla claro, articulando bien las consonantes. Así captarás mejor la atención de los niños.

Cuida tus emociones

Cuánto más pequeños son los niños, tanto más obedecen a cómo hablamos y menos a qué decimos. Si les pides tranquilidad, pero tu estás al borde de un ataque de nervios, poco efecto tendrá tu petición. Por eso es importantísimo que tengas conciencia de cuál es tu emoción de base, cuál es ese tono subliminal que impregna habitualmente tus palabras. 

Esto te ayudará a comprender el efecto de tu lenguaje y a mejorarlo, revirtiendo un efecto negativo en efecto positivo o acorde a la situación. 

¿Tienes tendencia a hablar demasiado duro y agresivo? ¿Dubitativo e inseguro? ¿Exaltado y nervioso? ¿Eufórico? ¿Apático o lánguido?

Normalmente a través de nuestras palabras se traslucen las emociones que colorean nuestro discurso de manera inconsciente, tergiversando muchas veces su significado. Sin embargo puedes invertir esta situación y cambiar tu estado emocional solo con modificar tu postura y lenguaje. 

Con la ayuda de los sonidos de nuestro lenguaje es posible  transformarnos, empoderarnos, equilibrarnos y estar más presentes. Lo primero es tomar conciencia del patrón que te tiene atrapado y así podrás transformarlo. 

Ejercicio práctico: Reconocer tus patrones emocionales a través del sonido

Las dinámicas de las consonantes trabajadas según los 4 elementos son un excelente recurso para tomar conciencia y transformar emociones a nivel energético.

🌱 Recuerda: Para transformar, antes es necesario reconocer.

Te propongo este ejercicio de autoobservación:

1. Recuerda las emociones que experimentaste durante las dinámicas sonoras de la sesión presencial.

2. Anota:

  • ¿Qué dinámicas te resultaron fáciles o te salieron de forma natural?
    ➤ Esto indica que esas cualidades ya están presentes en ti.

  • ¿Qué sonidos o dinámicas te gustaron o te hicieron sentir bien?
    ➤ Tómalas como recursos de apoyo emocional.

  • ¿Qué dinámicas te causaron rechazo, te resultaron duras, aburridas, incómodas, o incluso te provocaron lágrimas?
    ➤ Estos puntos revelan áreas de oportunidad o aspectos a trabajar.

Este ejercicio te permitirá ordenar y comprender mejor la experiencia vivida en la clase y te servirá como

Sonidos fricativos 

/f/, /z/, /s/, /sh/, /j/, /v/, /ch/

Elemento: fuego 

Son fonemas cálidos y rápidos, que nos ayudan a hablar con energía y entusiasmo. 

Un exceso de esta energía se traduce en un exceso de agresividad, mientras que una falta de esta energía lleva a la languidez, falta de decisión,  falta de entusiasmo o de dirección. 

Reto: 

  • Transformar la agresividad en entusiasmo.
  • Transformar la languidez en entusiasmo.

Ejercicio: 

  • Sí (con entusiasmo, ni duro ni lánguido)
  • Salimos fuera (de forma lineal y rápida)

Estrategia: Movimiento de manos que irradian de forma lineal desde el corazón. 

Sonidos vibrantes 

/r/, /rr/ 

Elemento: aire

La /r/  es movimiento, dinámica y versatilidad, por lo que nos regala un baño de estas cualidades y una gran dosis de alegría. 

Un exceso de esta energía se traduce en tendencia a la dispersión y superficialidad. Un fata de esta energía significa  cierta falta de alegría o rigidez.   

Reto: 

  • Transformar la superficialidad en alegría.
  • Conectar con el movimiento y la alegría. 

Ejercicio: 

  • Ríe, ríe (con tono cálido, evitando sonido estridente o apagado)
  • Salimos fuera (con gesto redondo)

Estrategia: Movimiento redondo de manos, de tu corazón al corazón del otro.. 

Sonidos oclusivos

k/, /p/, /b/, /d/, /g/

Elemento: Tierra 

  • Son consistentes y están claramente separados y definidos unos de otros. 
  • Nos aportan consistencia, presencia y cierta seriedad. centran y concentran. 
  • Un abuso de esta energía hace tu discurso demasiado denso, pesado y serio. 
  • Una falta de esta energía hace que no te hagan caso, que te cueste poner límites, que te falte consistencia y presencia. 

Reto: 

  • Transformar la languidez  en consistencia.
  • Transformar la dureza en consistencia. 

Ejercicio: 

  • No (consistente, ni enfadado ni lánguido)
  • Ahora  no (pausado)
  • Salimos  fuera (pausado)

Estrategia: Cuerpo bien plantado

 

Sonidos ondulantes 

/l/

Elemento: Agua

La /l/  fluye y se expande serenamente, por lo que nos aporta fluidez, flexibilidad, bienestar y calma, en todos los planos. Su lema es “sin pausa pero sin prisa”.

Un exceso de esta energía  lleva a la apatía. Una falta, al nerviosismo.  

Reto: 

  • Transformar la apatía en serenidad. 
  • Transformar el nerviosismo en calma. 

Ejercicio: 

  • Tres movimientos de “L”, cada vez más grandes y expansivos. 
  • Salimos  fuera (ligado, fluido y calmo)

Estrategia: 

  • Movimiento de brazos de forma lenta, fluida y redonda. 

Los niños no necesitan adultos perfectos. Pero sí necesitan ser testigos en primera persona de cómo sus adultos de referencia nos esforzamos en aprender cosas nuevas. De cómo intentamos ser cada día mejores personas con nosotros y con los que nos rodean. De cómo tenemos inquietudes, curiosidad, preguntas, anhelos e ilusión por lo que hacemos.

Lo que somos lo transmitimos, queramos o no. Y solo podemos pedir a los niños aquello que nosotros mismos tenemos integrado. Y una voz conectada a tu cuerpo y corazón, una voz auténtica y conectada con tu ser, te permitirá conectar con más facilidad, tanto con los niños como con los demás adultos. 

Te permite vivir con presencia y autenticidad, expresando al mundo tu mejor versión. Pudiendo llamar a la acción y poner límites sin ofender, pero con presencia.  A través del método Thono tienes un camino muy concreto de mejora de tu voz y tu expresión a través de los sonidos que componen tu nombre. 

El nombre es una suma de sonidos. Los sonidos son energía, por tanto el nombre es una suma de energías. El tema es que estas pueden estar discordantes, ya sea por exceso o por falta de fuerza. En tu nombre tienes un mapa perfecto para equilibrar la energía de los 4 elementos. 

Si quieres profundizar más, te invito a participar de Encuentro con Mi voz u otras propuestas Thono, que encuentras aquí. 

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